Island 404

Propósito de año nuevo

El próximo año voy a meditar, iré al gimnasio, dejaré de fumar, iré a inglés, leeré más, aprenderé a conducir, haré ese viaje que llevo aplazando toda la vida… ¿te suena? Según diversos estudios, casi la mitad de la población occidental se propondrá algo el 1 de enero, y casi el 90% fracasará… ¡cuántos deseos desperdiciados! ¿Te apetece que sea diferente?

Ama la vida que tienes mientras creas la vida de tus sueños.

No pienses que tienes que esperar a lo segundo para empezar a hacer lo primero

Hal elrod

Hasta la persona menos supersticiosa que conozcas hará algún ritual entre el 31 de diciembre y el 1 de enero: comer lentejas, tomar 12 uvas, usar ropa roja o amarilla, sacar la maleta, encender velas… y entre tanta tarea sin garantía, nos formularemos algún tipo de propósito que habremos olvidado o abandonado antes de finalizar el primer mes.

Según los expertos, el optimismo tiende a visitarnos en cada inicio, suele ser más habitual pensar que podemos empezar algo el lunes, el primer día del mes y, por supuesto, la estrella: cuando llegue el nuevo año. Y a pesar de que tendremos más energía para empezar un cambio cuando estemos descansados, es importante manejar las expectativas para tener éxito.

Si ya lo has intentado en el pasado, seguramente pienses que esto de cumplir propósitos es solo para aquellos que tienen una férrea fuerza de voluntad, o que no será más que un sueño tan poco probable como ganar la lotería. A mí me pasaba exactamente igual hasta que el año pasado me animé a hacer algunos cambios que, quizás, también puedan servirte.

Este año he tenido una experiencia diferente que me habría servido de excusa para no poder cumplir los objetivos, una enfermedad que me ha llevado a estar ingresada y jugarme la vida durante un mes y cuyas secuelas siguen coleando mas de medio año después. Sin embargo he conseguido la mayor parte de los objetivos que me marqué el año pasado: medito a diario, hago ejercicio regularmente, he leído el doble de libros que me propuse y mi bandeja de correo se ha reducido en un 90%. No he podido terminar el master ni postular a otro trabajo, como también me había planteado, pero la hospitalización y recuperación lo impidieron, y es que no todo se reduce a nosotros, también tiene que ver con nuestras condiciones.

Estos son algunos tips que pueden ayudarte:

Sé realista: todo necesita tiempo

Si llevas 10 años sin hacer ejercicio no vas a pasar en un día de no saber dónde guardaste las zapatillas a ir al gimnasio, levantar la pesa más grande como si nada, esculpir tu cuerpo como si fueses el David y disfrutar hasta convertirlo en tu única preocupación del día.

Miguel Ángel era un genio y tardó 4 años en esculpir la estatua. No es que dude de tus habilidades, es que todo en la vida lleva su tiempo y, por mucho que desees que empiece el verano, no llegará mañana si estamos a 31 de diciembre.

Cada cambio y actividad requiere un tiempo diferente, y también habrá diferencia dependiendo de cada persona. Algunos expertos en la creación de hábitos dicen que se necesitan 21 días, otros que 30… y existen otros, con los que coincido, que insisten en que dependerá de la tarea, de la asiduidad y de muchos otros factores. De todos modos, marcarse un reto de 21 días, 30 o los que consideres, es una buena estrategia para empezar.

También hay que tener en cuenta que, cuando el optimismo aparece, no solo nos cuenta que vamos a ir al gimnasio para conseguir nuestra salud soñada, también nos hace creer que lo haremos dejando de fumar, comiendo saludable y todo mientras ponemos en práctica nuevas recetas veganas que hemos leído en inglés.

Puedes cambiar todo lo que quieras, solo es importante recordar que cada cambio llevará su tiempo.

Revisa el año que cierras

Una de las cosas que había aprendido de 2020 es que sentarse a observarse un ratito no es especialmente cómodo pero puede ser muy clarificador. Quizá llegues al último día del año pensando que no has conseguido nada, y en cambio, si te sientas un poco a solas puedes ser capaz de comprender qué ha pasado para que no cumplieses tus objetivos y, sobre todo, que han pasado muchas más cosas.

Yo utilizo la aplicación de Notion para hacerlo, he creado una plantilla con todos los elementos que te estoy contando, pero tú puedes utilizar cualquier libreta o programa que te guste, y, muy importante, que tengas siempre cerca y disponible, porque lo más importante de registrar es no perder de vista nuestro proyecto.

Firma tu propio manifiesto y busca cómplices

Si formulamos un deseo al aire, se irá con la primera ráfaga de viento. Para tener éxito en una transformación personal hay que enfocarlo como un proyecto, y es que no tendrás proyecto más importante en la vida que tu propio desarrollo personal.

En la plantilla, que encontrarás al final de este artículo, además de la revisión del año que cierra, tengo un pequeño manifiesto con preguntas rápidas de contestar sobre lo que me gustaría que fuese, en términos globales, el nuevo año. Recuerda que, si usas algo similar, es bueno tenerlas a mano por si en algún momento pierdes el rumbo y necesitas ajustar las velas a lo largo del año.

Hal Elrod recomienda en su libro Mañanas milagrosas buscar cómplices, y, aunque todavía no me ha dado tiempo a ponerlo en marcha porque es uno de los libros que he terminado este mes, creo que puede ser muy útil compartir alguno de los propósitos que fijes con alguien. Será más improbable que canceles salir a caminar, unos minutos antes de lo programado, si te has comprometido a hacerlo con otra persona que ya puede estar esperándote, que si vas solo y no te apetece.

Tener un compañero en todo tu plan del año no será buena idea, porque no vais a tener los mismos objetivos, ni necesitar los mismos tiempos, pero encontrar cómplices para algunos propósitos será algo que pondré en marcha sin duda.

La fuerza de voluntad está sobrevalorada

A veces da la sensación de que eso de cumplir objetivos personales está reservado solo a unos cuantos espartanos con un gran control de su fuerza de voluntad. Pero nada más lejos de la realidad, la fuerza de voluntad no nos acompaña siempre y recurrir a ella solo nos carga con más peso del necesario. Reducir el logro de nuestros propósitos a tener fuerza de voluntad es como pensar que no puedes tener una lámpara de techo porque no llegas a cambiar la bombilla. Existen escaleras para alcanzar los puntos elevados y también para cumplir nuestros objetivos.

Si analizas tus anhelos de cambio, serán mayoritariamente metas que alcanzar mediante la construcción o transformación de hábitos. Y lo mejor para lograrlos es crear tu propio sistema. Te recomiendo que escribas lo que quieres conseguir y, con la periodicidad que consideres mas apropiada, lo revises para hacer los ajustes necesarios. Piensa en tu proyecto, fija unas fechas y revisa los tiempos.

La diferencia de poder hacer una revisión cada cierto tiempo es que tendrás la perspectiva suficiente para ver qué logros has conseguido y por qué no has llegado a otros. Un año vista es demasiado largo y si olvidamos nuestro objetivo en febrero pero no lo analizamos hasta diciembre, no tendremos posibilidad de modificarlo.

No fijes el foco en un resultado

Si tu objetivo es adelgazar una cierta cantidad de peso vas a tener dos posibles problemas: si tu cuerpo es caprichoso y, aún haciendo todo lo propuesto, no alcanzas la meta, te sentirás frustrado y correrás el riesgo de abandonar; mientras que si llegas al objetivo rápidamente corres el riesgo de abandonar esos cambios y volver a las rutinas que te llevaron al origen.

Un libro maravilloso para aprender a construir nuestras rutinas es Hábitos atómicos de James Clear. En mi humilde opinión, debería ser lectura obligatoria en el instituto. James propone enfocarse en los sistemas, no se trata de adelgazar 5 Kg, te propone convertirte en una persona saludable que cuida su alimentación y realiza ejercicio físico de manera rutinaria. Y lo hace mediante pequeños cambios, que funcionan de manera exponencial.

Si lo haces de esa manera, podrás cuantificar mejor tus éxitos porque ya no será tan importante perder más o menos en un mes, si somos conscientes de que estamos en el buen camino, y tampoco tendremos un objetivo en el que abandonarlo, porque habremos cambiado nuestra rutina.

Está muy bien esa idea de ser una persona mas sana, incluso podemos proponernos como meta la creación de un hábito que nos lleve al objetivo deseado pero… ¿por dónde lo empezamos? No somos máquinas a las que les cambias un conmutador y ya pueden funcionar de manera diferente.

A mí esta parte es la que siempre me costaba más porque cómo puedes saber si lo estás haciendo bien. Y nuevamente podemos enfocarnos en el ejemplo del proyecto, uno no dice «voy a hacer una película» y al día siguiente se sienta a esperar la nominación de los Oscar, requieres tener tu idea, escribir el guión, buscar el equipo, grabar, editar… y dentro de estas tareas tendrás subtareas más pequeñas donde ver el guión técnico, el story… Con tus proyectos funciona igual, trata de dividirlo en tareas pequeñas y cuantificables. Así tienes metas más pequeñas que ayudarán a motivarte y a la vez facilitarán tu revisión hasta que el hábito se instale en tu vida y sea algo automático que propicie el cambio que buscas.

En mi plan del año divido las metas en pequeños hitos. Por ejemplo, para crearme el hábito de meditar opté por marcarme retos del tipo a meditar todos los días una semana, luego 30 días, 90… y también me proponía cosas como meditaciones de 45 minutos o dos sesiones diarias en días puntuales. La cuestión de algunos hábitos es no hacerlos aburridos y tediosos.

Cuanto más pequeñas y específicas sean las formulaciones, más fácil será revisar si lo hacemos correctamente. Leer 12 libros puede no ser una buena meta, es mejor buscar convertirse en un lector, pero para ello, podemos ponernos un hito de leer 15 minutos todas las mañanas, acabar un libro de ficción en un mes… de esa manera, cuando termine la semana podemos comprobar si es realista encontrar esos 15 minutos, si podemos (y queremos) aumentarlo o si, por el contrario, es mejor dejarlo en 5 minutos o pasarlo a días alternos.

Uno de los grandes problemas que tenía era la creencia de tener que iniciar los nuevos propósitos el día 1 de enero o, en su defecto la primera semana. Y esto puede funcionar un día, dos… si eres una persona con suficiente fuerza de voluntad, puede que una semana, o si solo nos proponemos un cambio realmente pequeño que no impacte especialmente en nuestro estilo de vida. Pero no nos engañemos, antes o después caeremos en las rutinas antiguas, porque los cambios bruscos no son sostenibles en el tiempo.

Piensa que son hábitos para el año nuevo, tienes 365 días para ponerlos en marcha, así que respira y traza tu plan con calma. Una buena estrategia es añadir los cambios gradualmente y, siempre que sea posible, anclarlos a otro ya existente. Por ejemplo, una vez que meditar fue algo que hacía automáticamente, y empezaba el día sentándome en el zafú de manera rutinaria, fue muy sencillo proponerme hacer los ejercicios de respiración y estiramiento de por las mañanas a continuación, porque ya estaba en la zona apropiada para ello y hacer una cosa, implicaba disparar la señal para la siguiente.

Mi yo del pasado pensaba que el hecho de llevar a cabo una tarea personal con éxito ya era una recompensa. Además, no hacer algo que debía hacer, y más si era en mi propio beneficio, era algo que hacía muy mal. Por ejemplo, a pesar de que disfrutaba mucho programando, me costaba mucho ponerme y cuando lo hacía estaba siempre en el filo de la entrega y me recriminaba el no hacerlo con más calma y disfrutarlo con tiempo.

Ese modelo de funcionamiento es algo que tenemos muy instalado, y la evidencia es que funciona rara vez. Porque por miedo al castigo podemos hacer las cosas, pero rara vez podremos disfrutarlas. Cuando logré meditar todos los días del primer mes, decidí comprarme un zafú, esa fue mi primera recompensa, la sensación simple de sentarme en él cada mañana me recuerda esa alegría de haber conseguido algo que era importante para mí y que hace que me sienta mucho mejor.

No solo eso, una vez que logras algo desde la satisfacción del éxito y no desde el miedo al fracaso, aumenta la adherencia a esa actividad. Por supuesto que habrá días malos en los que no puedas conseguirlo, pero podrás retomarlo con mas facilidad tan pronto como sea posible. Mientras que si te castigas o recriminas cada fallo, nunca serás capaz de ver tus progresos y será más fácil que aparezca esa frase perfeccionista de «si ayer no lo hice, ya no lo voy a hacer bien y abandono».

Por último, no te pongas más obstáculos de los naturales. Como seres humanos sociales en un entorno en constante cambio, existirán muchos condicionantes que pueden dificultarnos, o incluso impedirnos, cumplir nuestros objetivos. Así que en la medida de tus posibilidades, no añadas extras.

Por ejemplo, si tu objetivo es ir a correr por las mañanas antes de ir a trabajar, intenta generar una rutina para ir a dormir pronto y poder madrugar. Si la serie que te gusta termina pasada la media noche pero quieres levantarte a las 6 para ir a correr, puedes optar por grabarla, o buscar una plataforma de streaming que la tenga, y además podrás utilizar la serie como recompensa. Antes de acostarte, también puedes dejar preparada la ropa y las zapatillas en la silla junto a la cama; de esta manera no te despertarás con cansancio y no necesitarás abrir el armario y pensar en qué ponerte, solo necesitarás abrocharte los cordones y salir a correr.

Te dejo aquí un enlace a mi plan en Notion para que puedas copiarlo en tu espacio y usarlo, o, si no utilizas esta aplicación, puedes verlo y diseñarte el tuyo propio.

En mi caso englobé 6 áreas de metas en las que establecer objetivos y a su vez pequeños hitos, obviamente no son necesarias todas, ni rellenar todos los campos. En mi opinión, si rellenas todos, pueden ser muy difíciles de llevar a cabo, a menos que sean proyectos realmente pequeños.

Con las áreas pasa lo mismo, puedes generar los grandes grupos como mejor te encaje en tu estructura. Para mí era muy importante un apartado digital para reducir mis buzones de entrada y uno de desarrollo personal para meditar, este año los mantendré porque quiero incorporar a mi vida un mayor orden digital y una rutina de mañana en la que se incluya una práctica de agradecimiento, y dejaré el apartado de vida para las relaciones con mi familia y amigos. Sin embargo puede que para ti funcione mejor centrar uno solo a la familia y no necesitas el digital.

Tu plan es tuyo y puedes adaptarlo como quieras, al igual que las preguntas de revisión y manifiesto, no hay nadie mejor que tú para saber qué campos de tu vida necesitas.

Decidas lo que decidas, te deseo que seas parte de ese 11% que lo consigue, ya me contarás en un año, si has notado la diferencia.

¡Feliz Año Nuevo!

Vuelta al cole: Apps y Recursos

Con septiembre llega el momento de empezar a pensar en la vuelta a la rutina y a organizarnos el día a día para alcanzar los objetivos que nos fijemos, porque somos muchos los que no empezamos el año en enero, lo empezamos después del verano. Aunque este año la pandemia ya nos deje volver a las aulas de un modo más presencial, podemos emplear todas las herramientas digitales a nuestro alcance para unir lo mejor de ambos mundos, porque la tecnología llegó para quedarse y es una maravillosa herramienta para la educación, sea del tipo o el nivel que sea.

Esto es el aprendizaje:

de repente entiendes algo que has entendido toda tu vida, pero de una manera nueva

Doris Lessing

Hace algún tiempo expliqué que una buena parte de mi educación había sido a distancia, y casi siempre compatibilizad con un trabajo a jornada completa y una vida más allá de todo ello. Quizá por la condición tecnológica de los estudios y la manera digital de realizarlos, he ido adaptando varias aplicaciones, webs y nativas, a mi formación. Me gustaría aclarar que ninguna de las aplicaciones mencionadas a continuación han subvencionado las opiniones de esta entrada, son las que utilizo y elijo libremente (o he utilizado en algún momento), y que voy cambiando o sustituyendo dependiendo de mis necesidades.


Planificación: Calendarios de Apple y Google, y gestor de tareas

La mejor manera de encontrar tiempo para todo lo que queremos hacer es planificarlo. Si dejas algo a «cuando tenga tiempo» seguramente no lo hagas nunca, porque en realidad esa frase de «No puedo hacer X porque no tengo tiempo» es falsa, no hacemos las cosas porque elegimos voluntariamente hacer otras, pero si quieres dejar de engañarte: planifica.

Incluso te diría que dentro de esa planificación reserves un espacio para planificar. Hace algún tiempo pensaba que era una pérdida de tiempo, pero cuando realmente lo pones en práctica, te das cuenta que esa hora semanal a la planificación es un ahorro enorme de tiempo y, sobre todo, de productividad.

Mi método de planificación es el siguiente: utilizo la sincronización entre la aplicación Calendario nativa de iOS porque me gustan más los widget para el móvil y no me gusta cargar el portátil con cientos de aplicaciones si ya tengo una que me gusta como funciona. Pero los sincronizo junto con la cuenta de Google Calendar, de hecho la planificación la realizo en el iPad con la aplicación de Google y con el pencil, como si se tratara de una agenda en papel. Uno ambas aplicaciones por varias razones, la principal es porque si necesito compartir algún calendario con compañeros de trabajo o estudio, no me veo limitada por sus sistemas operativos.

Cuento con varios calendarios dependiendo de qué materias estudie, o qué ámbito de mi vida vaya a agendar (sí, también dejo espacio para el ocio, la meditación y el deporte). Y me organizo con una especie de sistema de bloques, es decir, libero horas en el día para la universidad, o para aprender idiomas, pero no concreto al 100% las tareas que realizaré cada día, entre otras cosas porque así le doy cierta flexibilidad a la semana y lo concreto más adelante.

Por otro lado utilizo una aplicación de tareas para concretar más en detalle y la reviso diariamente, al terminar la jornada y antes de relajarme para comprobar si he hecho todo, avanzado, necesito posponer…. En este momento estoy usando Todoist, aunque tengo que decir que sigo buscando el modo de pulir el uso, así que no descarto cambiarla en los próximos meses.

Existen muchas más opciones, de hecho si lo único que necesitas es el calendario de tus clases y las tareas pendientes, te diría que eches un vistazo a Horario de clase y School Assistant (esta última solo está disponible para iOS y Mac).


Apuntes y estudio: Goodnotes, Notion, Canva y otros

Hace algún tiempo que decidí reducir la mayor cantidad posible de uso de papel, pero se me hacía muy complicado no tomar notas de ideas, apuntes, subrayar… todas esas acciones inconscientes que hacemos al estudiar, y que no resultan igual al leer un pdf en el ordenador. Sin embargo al comprar mi nuevo iPad descubrí Goodnotes y todo cambió. La única pega que podría ponerle es que solo os servirá si contáis con iOS o Mac, aunque para mí la verdadera experiencia la consigues con el iPad y un pencil. Puedes tomar apuntes como si se tratará de una libreta, hacer anotaciones en un pdf, convertir el texto manuscrito a mecanografiado…

Otra aplicación imprescindible desde hace un par de años es Notion, una herramienta con la que podrás hacer casi cualquier cosa que te imagines. Pero precisamente su gran problema es precisamente su mayor fortaleza, y es que si bien puedes construir todo lo que imagines, su curva de aprendizaje no es precisamente sencilla. Mi consejo, si no lo has usado nunca, es que lo trastees primero con las plantillas que encontrarás tanto en la web oficial, como en muchos otros lugares. En unos días intentaré compartir algunas de las mías. ¿Qué hago con Notion? Pues desde gestionar mis suscripciones, registrar mis hábitos o incluso marcarme los objetivos de primeros de año; pero en la parte formativa destaco el hecho de un pequeño centro de aprendizaje en el que he ido compilando mis apuntes para tenerlos accesibles siempre que los necesite; y, actualmente, llevo ya unos meses intentando aprender nuevos phrasal verbs aprovechando los tiempos relacionados con la curva del olvido. Si eres estudiante universitario, y tienes una cuenta de correo educativa, puedes conseguir la cuenta Pro Personal gratis.

Para realizar los trabajos de presentación me sucede algo muy similar a los calendarios, si mi ordenador ya tiene Pages y Numbers, los aprovecho. Si necesito compartir el trabajo, puedo recurrir a Google Docs. Personalmente hace muchos años que dejé de utilizar la suite de Microsoft, porque da menos flexibilidad a la hora de maquetar. Y si hablamos de diseñar nuestros trabajos, también puedes recurrir a Canva, no solo para hacer las portadas de tus trabajos, incluso para maquetarlos; aunque mi recomendación pasa porque lo escribas en un procesador de texto y solo emplees la aplicación para darle un poco de diseño (Si tienes correo universitario también existen ventajas con la suscripción Premium).


Información y recursos

A la hora de estudiar y hacer trabajos nos encontramos en ocasiones buscando información casi en cualquier sitio. Al principio usaba los favoritos del navegador, cuando aumentaban mucho los metía en carpetas, y cuando retomaba el trabajo volvía a buscar las mismas webs. Si encima utilizas más de un navegador la cosa se complica exponencialmente. Hasta que encontré Pocket, donde puedes guardar todos los documentos que encuentres, clasificarlos mediante etiquetas y, cada vez que tengas tiempo, acceder a ellos. Es muy útil en dos situaciones, cuando estás esperando porque puedes aprovechar ese tiempo para leer o escuchar lo que hayas guardado, y cuando quieres concentrarte solo en esa tarea porque verás el contenido sin publicidad o sugerencias (en mi caso, que busco bastantes recursos en YouTube, es tremendamente necesario para no empezar a saltar a otros vídeos que no tienen nada que ver con lo que estaba buscando).

Otras cuatro herramientas a las que recurro con mucha frecuencia en busca de contenidos son las aplicaciones desarrollada por las Bibliotecas Públicas tradicionales para la gestión y búsqueda de tus préstamos (Conozco el de tres Comunidades Autónomas españolas, pero seguro que existe en casi todas y en muchas otras regiones, te diría que aproveches este principio de curso para ir a tu biblioteca más cercana y preguntar, y de paso hacerte socio si aún no lo eres), la otra no cae muy lejos y se trata de Biblio digital, que muchas veces va unida a la anterior, y se trata de un servicio similar al de tu biblioteca pero digital, puedes prestar, reservar, hacer desideratas… Si te suena el nombre de eBiblio, es el mismo sistema que ha cambiado de nombre. Otros dos buenos lugares para buscar información son Dialnet y O2, ambos son buscadores de tesis y trabajos universitarios, artículos científicos de diversas publicaciones… el primero gestionado por la Universidad de La Rioja, y el segundo por la UOC.

Un punto muy importante a la hora de redactar cualquier documento para tus trabajos es la corrección en la composición. Si tienes que redactar tus estudios en la lengua de Shakespeare te recomiendo que emplees Grammarly, puedes instalarla en el ordenador, navegadores y dispositivos móviles, y la versión gratuita es más que suficiente para que te haga sugerencias cuando tu texto no sea todo lo correcto que te gustaría. Y no debemos olvidar nuestra propia lengua, en mi caso no busco un control tan extenso como en inglés pero siempre tengo dos webs al alcance de un clic: la RAE y sobre todo, Fundéu para cualquier duda gramatical.

Si hablamos de presentar cualquier trabajo no podemos olvidarnos de las bibliografías. En ocasiones no se nos especifica ningún estilo y podemos usar el que más nos guste, pero si nunca has hecho una bibliografía correctamente o te han pedido un estilo concreto, no olvides tener a mano cualquiera de estas dos webs: Cite this for me o Mendeley. Algunos procesadores de texto, como Microsoft Word, también cuentan con esta herramienta de citación.

Para finalizar este apartado de recursos te voy a enumerar X webs a las que puedes recurrir para tu aprendizaje. La primera es Draw.io, si necesitas hacer algún tipo de diagrama, circuito o contenido gráfico específico. Si necesitas llevar a cabo una presentación y quieres ir más allá de las aburridas diapositivas de un Power Point (o similar), echa un vistazo a Genially. Si tienes algún PDF «rebelde», o quieres transformar, unir, dividir, desbloquear… cualquier PDF puedes recurrir a I love PDF. Si necesitas evitar las distracciones de tu teléfono puedes probar Forest (gratuita para Android) y si tienes iOS y no quieres pagar puedes usar Plantie.


Comunicación y trabajo en equipo

Dice un proverbio africano, «Si quieres ir rápido, vete solo. Si quieres llegar lejos, ve acompañado». El aprendizaje es una carrera de fondo muy larga, por supuesto que si lo dejas para el día antes del examen quizá no sea buena idea empezar a hablar con tu compañero, pero durante el curso la comunicación es un balón de aire para no tirar la toalla.

Si utilizas varios correos electrónicos porque tienes el personal para registrarte en algunos sitios, el de la universidad, otro más privado solo para los contactos próximos… mi recomendación es que busques un gestor único de correo electrónico porque la alternativa a ir abriendo todos y cada uno de ellos puede ser larga, y además encontrarás mezclados los boletines, las notificaciones y los correos personales, con lo que corres el riesgo de perder información importante. Mi decisión en los últimos meses ha sido darle una oportunidad a Spark, porque había oído hablar mucho sobre ella y no ha decepcionado en absoluto, tiene una bandeja de entrada inteligente que precisamente distingue las tres categorías. Además te permite programar los correos, por si no quieres que sepa tu profesor o tu colega a qué hora acabaste el trabajo o te surgió una duda.

A la hora de comunicarnos por algún canal de mensajería para cuestiones relacionadas con los estudios podemos usar los canales clásicos mediante algunas redes sociales y marcar como favoritos aquellos mensajes que queramos conservar, pero no nos engañemos, al final terminamos contestando otras conversaciones, viendo publicaciones y al final, sin darnos cuenta, íbamos a pedir unos apuntes a un compañero o planificando un trabajo en grupo y hemos perdido dos horas. Mi recomendación es que busques canales específicos. En el máster empezamos a utilizar Slack de forma regular, ya lo había usado de forma esporádica en el grado y algún curso, pero ha sido en los últimos tiempos cuando me ha parecido mucho más útil esta vía de comunicación, que también podrás emplear en tu vida laboral.

Y si vamos a hacer un trabajo en grupo, o estudiar en equipo, mis favoritas son tres herramientas: P2 de Automattic, que quizá no es extremadamente conocida pero es una herramienta de comunicación que puede hacer que olvide a Slack si más gente de mi entorno se une, además como lo vas a gestionar desde una cuenta de WordPress.com, tendrás la posibilidad de crear un blog privado en el que tener el repositorio de tus apuntes.

Si necesitas comunicación directa por videollamada, Zoom es mi favorita, llevo usándola desde hace más de tres años y a pesar de que durante la pandemia todos los competidores mejoraron oferta, sigue siendo mi elección principal (excepto para las clases de inglés, que mi teacher confía en Google).

Para terminar esta triada grupal no podemos olvidarnos de un lugar para conservar nuestros trabajos, o incluso trabajar en el mismo documento a la vez, y para ello la mejor opción, además de gratuita, es Google Drive combinada con Google Docs.

En mi caso particular, el almacenamiento en la nube personal se lo reservo para iCloud, de hecho tengo suscripción mensual, básicamente porque se sincroniza con todos mis dispositivos y puedo compartir el espacio con mi familia para hacer las copias de seguridad.

No podemos olvidar esos casos en los que necesitamos mandar documentos de gran tamaño y Drive no nos resuelve la situación, para esos casos, mi recomendación es WeTransfer y Mega.


Mens sana in corpore sano

Al principio de esta entrada hablaba de planificar para encontrar el tiempo suficiente para lo que queremos hacer, pero muchas veces se nos olvida cuidar nuestra salud física y mental mientras estudiamos, especialmente en épocas difíciles, y por eso es tan importante agendar también esas actividades, porque son muy importantes y no se pueden dejar para «cuando tengamos tiempo» (porque no lo encontraremos seguramente).

Hace algo más de dos años aprendí a meditar gracias a un taller de Acerina Amador de Contexto, y fue ella la que me enseñó que hay que convertir las acciones de autocuidado en hábitos cuando no tenemos presión, para que sean algo natural y necesario cuando las cosas se complican. Así que he seguido meditando diariamente, como parte de mi Morning routine, con ayuda de otra de las aplicaciones de esta lista a la que pago la suscripción, pero que perfectamente se puede utilizar para un nivel básico en su forma gratuita: Headspace.

Los que me conocen saben que la práctica deportiva no es precisamente mi fuerte, aunque tengo que confesar que cada día tiene más importancia en mi vida, y será uno de mis nuevos retos a convertir en rutina, más allá de caminar e ir esporádicamente a la piscina. Son muchas las aplicaciones que podría recomendar, pero no las he probado suficientemente y además la mayoría tienen un nivel principiante un tanto elevado para mi escalón inicial, así que lejos de ayudarme me desmotivaban hasta que encontré a Miguel Aquino de AquinitoFit. Todavía no he pasado de sus ejercicios en Instagram, pero cuando recupere un poco de fondo, tengo en mente apuntarme a uno de sus retos de 21 días.

Otra aplicación que utilizo para ser consciente de mi estado de salud, y mucho más con la pandemia es Salud de Apple, donde registro diariamente, manual o automáticamente, cuestiones como temperatura, sueño, saturación, frecuencia cardiaca, ejercicio y nivel auditivo.

Y quedaría por cubrir la parte de descanso y ocio, en mi caso algunas actividades están alejadas del mundo de las apps porque utilizo la videoconsola, o directamente no requieren del mundo digital, pero sí me gustaría recomendarte cuatro que empleo con frecuencia: Spotify y Podcast para amenizar mis paseos y a veces poner fondo a actividades que no requieren una concentración máxima. Books, para leer los libros digitales, especialmente en ePub. ComicFlow, que como su propio nombre indica, me permite leer cómics en formato digital, aunque este género me sigue gustando aún más manosearlo en papel si puedo (pero mi espacio físico de almacenamiento para ellos está bastante limitado ya).


Epílogo

¿Y tú? ¿Utilizas alguna de estas aplicaciones para estudiar? ¿Nos recomiendas alguna? Si tienes interés en que escriba alguna entrada (más corta, que esta se nos ha ido de las manos) sobre alguna aplicación en concreto o técnica de estudio u organización, solo tienes que ponerlo en los comentarios, mandar un correo o comentarlo en las redes sociales.

Mi consejo es que aproveches estos días previos o los primeros días para planificarte y montar tu propio sistema de aprendizaje para familiarizarte con las herramientas que quieras empezar a utilizar, y no lo dejes para cuando el ritmo de las clases requiera de tu total atención.

¡Buen inicio de curso!

8M: Mujeres en las tecnologías de la información

El World Economic Forum calcula que la diferencia entre hombres y mujeres en las tecnologías de la información no desaparecerá hasta el año 2133. Un dato muy relevante si pensamos que la primera persona programadora de la Historia era mujer y que, actualmente, nos permitimos el lujo de desperdiciar el 49.6% del talento de la población mundial en un sector sumamente importante. Leer Más

¿Necesito un blog?

Si alguna vez te has hecho esta pregunta, la respuesta seguramente sea SÍ. Al fin y al cabo, un blog no es más que una herramienta para comunicarse con otros y los humanos somos seres sociales con necesidad de compartir nuestra opinión, nuestro conocimiento… Leer Más

Estudiar a distancia

Hubo un tiempo, no muy lejano, en el que decir que hacías estudios superiores a distancia generaba desconfianza en quien recibía el mensaje. Siempre encontrabas algún comentario del tipo a «nadie puede terminar una carrera universitaria a distancia» o «ciertos estudios son muy complicados hasta con un profesor, imagínate lo que quieres hacer tú». Pero si hay algo que nos ha demostrado la crisis sanitaria de la covid-19 es que se puede aprender y estudiar a distancia. Leer Más