8M: Mujeres en las tecnologías de la información

El World Economic Forum calcula que la diferencia entre hombres y mujeres en las tecnologías de la información no desaparecerá hasta el año 2133. Un dato muy relevante si pensamos que la primera persona programadora de la Historia era mujer y que, actualmente, nos permitimos el lujo de desperdiciar el 49.6% del talento de la población mundial en un sector sumamente importante.

Si tienes una idea, hazla.

Es más fácil pedir perdón que pedir permiso

Grace Hopper

Los estudios de informática y telecomunicaciones son algunas de las titulaciones donde la gente encuentra más trabajo, sin embargo solo encontramos una estudiante en ingeniería informática y telecomunicaciones frente a nueve chicos. Los datos hablan por sí solos, según la lista que Statista hace con las 20 empresas tecnológicas líderes en 2020, podemos afirmar que solo 2 cuentan con una mujer al frente: Accenture con Julie Sweet y Oracle con Safra Catz.

Hay muchas personas negacionistas de los datos, que no entienden la necesidad de reivindicar días como el 11 de febrero para la mujer y la niña en la ciencia, o el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer. Algunos se empeñan en decir que nadie impide a las chicas, al menos en España, acceder a las carreras STEM (algo que además sería ilegal) pero lo cierto es que hay maneras sutiles de hacerlo. En este punto muchos estudios hablan de la tardía incorporación de la mujer al mundo laboral, la falta de referentes femeninos y la estereotipación de roles de género, porque sí, todavía hay gente que te pregunta por qué no eliges las asignaturas optativas de diseño si eres chica y en su lugar cursas optativas de matemáticas, física o programación (a mí me lo han preguntado varias veces).

Para desmontar esos mitos he decidido reivindicar este año algunas figuras pioneras de la industria, y no es que llegasen más tarde o no fuesen relevantes, muchas llegaron antes que nadie y gracias a su talento e inteligencia disfrutamos hoy en día de muchas herramientas que nos hacen la vida más fácil, así que está en nuestra mano (y nuestras acciones) cumplir el pronóstico del 2133 o animar e impulsar a las niñas desde pequeñas hacia uno de los sectores más importantes de la actualidad, porque si alguna de las mujeres que siguen a estas líneas no hubiesen existido, nuestra sociedad digital podría no ser tan digital.

ADA LOVELACE (Londres 1815-1852)

La condesa de Lovelace fue una matemática y escritora, reconocida internacionalmente por escribir el primer programa informático de la Historia. Nacida bajo el nombre de Augusta Ada Byron siempre que se habla de su figura se deja constancia de su condición de hija del poeta Lord Byron pero rara vez se menciona que fue abandonada por él al mes de nacer, nunca llegó a conocerle en persona, debido a que murió cuando Ada tenía 8 años durante la Guerra de Independencia de Grecia, y no conoció un retrato de su padre hasta la edad de 20 años. Tampoco se suele mencionar que fue su madre, Anne Isabella Noel, matemática y activista política y social, quien insistió en que su hija recibiese formación en matemáticas desde muy tierna edad, despuntando en esta disciplina.

Poco después de cumplir la mayoría de edad conoce al matemático Charles Babbage que se encontraba trabajando en una calculadora mecánica, que se convertiría en la máquina diferencial. Su pasión por las matemáticas y las cuestiones mecánicas les hizo entablar una amistad que duraría hasta la muerte de Ada. Ambos encontraban fascinante el artilugio de moda en Inglaterra: el telar de Jacquard, una máquina que siguiendo unos patrones perforados era capaz de tejer la seda.

En 1841 Ada se ofrece voluntaria para colaborar de manera activa con su amigo Babbage, la primera idea era traducir un artículo del científico Luigi Federico Menabrea sobre el trabajo de la máquina diferencial, de ese modo se daría a conocer el invento en lengua inglesa. Pero Ada decide hacer una serie de anotaciones con un lenguaje técnico de cómo funcionaría el invento, separando los datos del procesamiento, algo revolucionario en la época y que ella llamó “ciencia de las operaciones” pero que no era más que la primitiva informática.

Planteaba las operaciones como una secuencia de números mediante un sistema de tarjetas perforadas, lo que se transformó en el primer algoritmo de Ada, en concreto la nota G, y por tanto de la Historia. Hay dos detalles curiosos de esta idea, por un lado el hecho de que nunca se llegase a probar ese algoritmo, básicamente porque la máquina analítica nunca llegó a construirse, pero se puede asegurar que la lógica empleada funcionaba. Y el segundo detalle muy importante es que las notas se publicaron separadas de la traducción en la revista Scientific Memoirs en 1843 bajo la firma A.A.L. para que su condición de mujer no perjudicase el trabajo, algo que funcionó brevemente porque su identidad no tardó en hacerse pública. Una vez descubierta la autoría, los científicos decidieron no tomarlo en serio ni implementarlo por llegar de una mujer.


GRACE HOPPER (Nueva York 1906 – Arlington 1992)

Grace Murray Hopper nació en el seno de una familia que sentía un profundo respeto por la ciencia y apoyaba la idea de que sus hijas contasen con las mismas oportunidades que su hijo. Demostró una gran curiosidad por la mecánica desde muy joven y unas grandes aptitudes para las ciencias y las matemáticas.

Estudió en varios centros privados para mujeres y a los 18 ingresa en Vassar para estudiar matemáticas y física, graduándose con honores en 1928. Obtiene una beca para cursar la maestría en matemáticas en Yale, donde se graduaba en 1930 y obtenía su doctorado cuatro años más tarde.

En plena Segunda Guerra Mundial, con 37 años, decide unirse a las fuerzas armadas, se gradúa como teniente un año más tarde y es enviada a Harvard para trabajar en la construcción de la Mark I, el primer ordenador electromecánico construido por IBM. Finalizada la guerra quiso continuar en la armada pero fue rechazada por su edad, aunque pasó a la reserva y pudo seguir trabajando como investigadora relacionada con la Mark I.

Hasta ese momento los ordenadores utilizaban exclusivamente un código de comunicación binario. Grace pensó que si pudiese hacer que las máquinas comprendiesen el inglés conseguiría que más personas se interesasen por la informática, a pesar de que le repitieron que eso era imposible, ella persistió en su idea y en 1952 presentó el A-0, el primer compilador de la historia y cinco años más tarde, en 1957, el Flow-Matic (B-0), el primer compilador que usaba órdenes en inglés. Pensó entonces en la posibilidad de crear un lenguaje de programación, un tiempo después se formaba un comité para crearlo, en el que obviamente participó Hopper, naciendo así COBOL.

A lo largo de su carrera profesional participó en la estandarización de los lenguajes COBOL y FORTRAN. Permaneció en la reserva hasta 1966 cuando tuvo que retirarse como capitana de fragata por alcanzar la edad máxima. Sin embargo, seis meses después, con 61 años, la volvieron a llamar para estandarizar los lenguajes de alto nivel que usaban las fuerzas armadas. Se retiró de manera definitiva en 1986 como Contraalmirante, siendo, a sus 80 años, la oficial de más edad de la armada americana. Aunque eso no le impidió incorporarse como asesora a la compañía de minicomputadores DEC y continuar dando conferencias y programas educativos hasta su muerte.


HEDY LAMARR (Viena 1914 – Casselberry 2000)

Hedwig Eva Maria Kiesler fue la mujer más deseada de los años 40, inspiró a la Blancanieves de Walt Disney y a la Catwoman de Finger y Kane. Interpretó el primer orgasmo femenino del cine con 19 años en una película no pornográfica y tuvo que vender las joyas, que había cosido al forro de su abrigo mientras huía en bicicleta de los nazis, para conseguir un pasaje en el trasatlántico Normandía en el que viajaba Louis B. Mayer para convencerle, sin saber una palabra de inglés, de que la contratase en sus estudios de Hollywood. Fue en ese viaje, en el que deslumbró al director más poderoso del momento, cuando cambió su nombre y empezó la leyenda de la sensación de Hollywood.

Si su vida como artista es digna de una película, aún lo es más su vida como inventora. Nacida en el seno de una familia judía acomodada, destacó desde muy pequeña por una prodigiosa inteligencia que le llevó a iniciar estudios de ingeniería con tan solo 16 años, aunque los pausó tres años más tarde por su vocación teatral. A los 19 años fue obligada a casarse con un magnate de la industria armamentística que suministraba municiones, aviones y sistemas de control a Hitler y Mussolini. Su celoso marido le obligó a abandonar su carrera cinematográfica, lo que la llevó a aprovechar sus momentos de soledad para continuar con sus estudios de ingeniería y obtener, de forma sutil, todo tipo de información sobre la tecnología armamentística de los clientes y proveedores de su marido. Cuatro años después de su boda conseguiría escapar vestida de su sirvienta en un viaje que la llevó primero a París, desde allí a Londres y finalmente a Hollywood.

En la meca del cine conoce a las personalidades más relevantes de la época, enlaza un idilio con otro, uno de ellos con el magnate Howard Hughes con quien perfecciona la aerodinámica de los aviones. Lamarr actuaba de día e inventaba de noche. Entre otras creaciones ideó un método para enviar una señal a un misil que cambiase de frecuencia a cada segundo para no poder ser interceptado con un sistema de encriptación indescifrable. El sistema patentado en 1942, y donado al Gobierno de los Estados Unidos para su lucha contra los nazis, fue usado en numerosos dispositivos militares y, años más tarde, empleado como base de radiocomunicaciones seguras, sistemas Wi-Fi, GPS, Bluetooth y los teléfonos móviles.


MARY ALLEN WILKES (Chicago 1937)

Wilkes se graduó en Filosofía y Teología en 1959 y viendo que sería muy difícil para ella estudiar Derecho y ejercerlo decidió hacer caso de la recomendación de su profesor de geografía de octavo que, observando que destacaba por su mente lógica, le había recomendado trabajar como programadora. Así que, sin ninguna experiencia con ordenadores, se presentó en el MIT para pedir trabajo y la contrataron. En esa época eran muy pocas las personas con interés en el campo y aún menos con conocimientos en informática.

Empezó programando con tarjetas perforadas en un sistema de reconocimiento de voz y participó en la creación de LINC, el primer ordenador personal que tenía el tamaño de un armario y ya contaba con teclado y pantalla, evitando así las tarjetas perforadas. Wilkes se ocuparía del sistema operativo (el LAP) con el software que permitía el control del ordenador en tiempo real. Cuando el Instituto Nacional de Salud Mental comenzó a utilizar el LINC en 1962, fue una de las personas encargadas de explicar a los investigadores cómo montar el equipo y cómo utilizarlo, gracias en parte a un manual que había escrito, algo poco habitual en esos tiempos.

Tras esa experiencia decide solicitar un año sabático y a su regreso se encontró con que su grupo de trabajo se había trasladado a la Universidad de Washington. Ella prefería quedarse en Baltimore, así que solicitó el permiso para poder trabajar desde su casa. Poco después el salón de la casa de sus padres acogía un LINC y ella se comunicaba con el equipo por teléfono, convirtiéndose en la primera persona de la Historia en utilizar un ordenador personal para teletrabajar en 1964. Aprovechó su situación de trabajo desde casa para mejorar el sistema operativo del LINC e incluir un procesador de texto similar a los actuales. En su empeño de democratizar esta nueva tecnología escribió un manual de su nuevo sistema operativo y un libro titulado Programando en LINC.

En 1975 abandonó el mundo de la programación y comenzar la carrera de Derecho que había pospuesto unos años antes, ya que veía más posible el ejercicio de la misma. Fue abogada hasta su jubilación.


SHIRLEY ANN JACKSON (Washington 1946)

Shirley nació en una familia de clase media, su padre era un veterano de la Segunda Guerra Mundial que se ganaba la vida como cartero y más tarde como taxista, mientras que su madre impartió clase en un instituto durante la educación segregada y más tarde se ocupó del cuidado de niños psíquicamente discapacitados. Ambos la educaron e impulsaron en su interés por la ciencia graduándose con honores en el instituto y consiguiendo su admisión en el MIT para estudiar Física teórica donde se graduaría en 1968 y permanecería allí estudiando la Física de las partículas elementales hasta obtener su doctorado en 1973, convirtiéndose en la primera mujer afroamericana en conseguir un doctorado en ese centro.

Trabaja un par de años en Illinois y consigue una beca para trasladarse al CERN en Ginebra en 1975. Una año más tarde es contratada por los laboratorios Bell para investigar en los campos físicos del Estado Sólido, Cuántica y Óptica. Hasta 1991 publica unos 100 estudios que dan paso a inventos como el teléfono de teclado, las células solares, los cables de fibra óptica o la identificación de llamadas.

En los años posteriores ha impartido clase en la Universidad Rutgers, ha continuado su vínculo con los laboratorios Bell (actualmente AT&T) como consultora, ha sido la primera presidenta mujer y afroamericana de la Comisión de la Regulación Nuclear de Estados Unidos. Creó la Asociación Internacional de Reguladores Nucleares y formó parte del Comité Presidencial Asesor de Inteligencia de Obama. Además es miembro de la Academia Americana de Ingeniería, y de numerosas asociaciones vinculadas al fomento de la física y la tecnología. Posee 53 doctorados y cuenta con la Medalla Nacional de la Ciencia, la más alta distinción por la contribución a la ciencia y la ingeniería.


RADIA PERLMAN (Portsmouth 1951)

Conocida mundialmente como la Madre de Internet, Radia es una ingeniera de software y redes y experta en seguridad que inició su carrera en el MIT donde aprendió a programar para una clase de física y consiguió su primer trabajo remunerado con 20 años en el Laboratorio Logo donde desarrolló una versión para niños del lenguaje educativo de robótica, precursor de muchos otros, entre los que destacan los famosos Smalltalk y Scratch. Perlman es una de las pioneras de la enseñanza de programación para niños pequeños, llegando a conseguir entre 1974 y 1976 que niños a partir de 3 años programasen un robot educativo llamado Turtle.

Pero si hay algo que destaca en la carrera profesional de Radia Perlman es la creación del protocolo STP, fundamental para las redes hoy en día. Fue durante la búsqueda de un asesor para su tesis doctoral cuando empezó a involucrarse en los protocolos de red. Se había graduado y obtenido un máster en matemáticas, y su doctorado, en 1988, lo desarrolló en las ciencias de la computación abordando el problema de enrutamiento producidos por fallos maliciosos. Trabajó para Intel, donde llegó a desarrollar más de 45 patentes, y en la actualidad trabaja para la compañía Dell. Entre sus últimos logros se encuentra el protocolo de enrutamiento TRILL que implementa funciones en las capas 2 y 3 del modelo OSI.


CAROL SHAW (Palo Alto 1955)

Hija de un ingeniero de la Universidad de Stanford, Carol, con un gran talento para las matemáticas, descubre durante la secundaria, gracias a un juego de texto de Star Trek, que los ordenadores también pueden utilizarse para jugar y en ese momento convierte la informática en su prioridad comenzando a escribir código en BASIC. En 1977 se gradúa en Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación por la Universidad de California y completando un máster en la misma universidad un año más tarde.

En 1978, sin terminar sus estudios, Atari se pone en contacto con ella y le ofrece un contrato de trabajo como diseñadora de videojuegos para la consola Atari 2600. Nunca antes había escrito un juego pero a quienes le preguntaron por esa opción profesional en lugar de otro campo más “serio” les respondía “me pagan por jugar”.

El juego Polo la convertía en la primera mujer de la industria del videojuego aunque la colonia que lo patrocinó nunca llegó a comercializarlo, quedando en un prototipo. En 1978 se lanza el primer videojuego de la Historia diseñado por una mujer: 3D Tic-Tac-Toe, un tres en raya tridimensional y tras otras creaciones, en 1980 deja la compañía para trabajar en Tandem Computers para trabajar en un lenguaje ensamblador.

Su pasión por los videojuegos le llevan a aceptar la oferta de algunos antiguos compañeros de Atari que acababan de fundar Activision. Quería emular un juego espacial de las máquinas recreativas pero un compañero la animó a crear algo distinto y así nació River Raid, un shooter vertical con un avión y un fondo que cambiaba de manera aleatoria para evitar que las partidas fuesen iguales. El resultado fueron más de un millón de copias vendidas, varios premios entre los que se encontró el Mejor videojuego de Acción en los Arkie del 84 y un Cartucho de Platino. Se convirtió en el primer juego de una consola en ser prohibido a menores por violencia, concretamente en Alemania.

Después llegaría Happy Trails, muy distanciado en éxito de su antecesor. La presión constante de las entregas, la situación de un sector muy cambiante, le hizo volver a Tandem un tiempo y en 1990, a los 35 años, decidió jubilarse con lo que había ganado hasta entonces. Desde entonces se ha dedicado al voluntariado en diferentes asociaciones. En 2017, The Game Awars la reconoció con el galardón Icono de la Industria por su contribución y legado a la industria.

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